domingo, 27 de setembro de 2009

Trajetos - Amalia Bautista

Cuando no puedo distinguir si estoy
con los ojos abiertos o cerrados,
y el mundo es jaspeado
como un abrigo de cheviot,
y una hilera de hormigas incoloras
me recorre la espalda
desde la rabadilla hasta la nuca,
y todo se amortigua,
siento cómo tus manos
me agarran los tobillos,
cómo tiran de mí, cómo me dejo
arrastrar suavemente a los pies de la cama,
cómo quiero llegar al final del trayecto
y cómo ese trayecto es infinito.

[Amalia Bautista]

Rui Amaral Mendes - http://portocroft.cultarte.com/

Foto: Portocroft.cultarte.com

Poema de la culpa - José Ángel Buesa

Yo la amé, y era de otro, que también la quería.
Perdónala Señor, porque la culpa es mía.
Después de haber besado sus cabellos de trigo,
nada importa la culpa, pues no importa el castigo.

Fue un pecado quererla, Señor, y, sin embargo
mis labios están dulces por ese amor amargo.
Ella fue como un agua callada que corría…
Si es culpa tener sed, toda la culpa es mía.

Perdónala Señor, tú que le diste a ella
su frescura de lluvia y esplendor de estrella.
Su alma era transparente como un vaso vacío:
yo lo llené de amor. Todo el pecado es mío.

Pero, ¿cómo no amarla, si tú hicistes que fuera
turbadora y fragante como la primavera?
¿Cómo no haberla amado, si era como el rocío
sobre la yerba seca y ávida del estío?

Traté de rechazarla, Señor, inútilmente,
como un surco que intenta rechazar el simiente.
Era de otro. Era de otro que no la merecía,
y por eso, en sus brazos, seguía siendo mía.

Era de otro, Señor, pero hay cosas sin dueño:
las rosas y los ríos, y el amor y el ensueño.
Y ella me dio su amor como se da una rosa
como quien lo da todo, dando tan poca cosa…

Una embriaguez extraña nos venció poco a poco:
ella no fue culpable, Señor… ni yo tampoco
La culpa es toda tuya, porque la hiciste bella
y me diste los ojos para mirarla a ella.

Toda la culpa es tuya, pues me hiciste cobarde
para matar un sueno porque llegaba tarde.
Sí, nuestra culpa es tuya, si es una culpa amar
y si es culpable un río cuando corre hacia el mar.
Es tan bella, Señor, y es tan suave, y tan clara,
que sería pecado mayor si no la amara.

Y por eso, perdóname, Señor, porque es tan bella,
que tú, que hicistes el agua, y la flor, y la estrella,
tú, que oyes el lamento de este dolor sin nombre,
tú también la amarías, ¡si pudieras ser hombre.

[José Ángel Buesa]

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Foto: INTERNET

Ciúme - Betty Vidigal



(Betty Vidigal, minha amiga querida)
Esta noite, me cobri com seu perfume:
era um jeito de ser sua.

Deitei no centro da cama, seminua,
sozinha
vestindo a tanga de renda cor de água-marinha
que comprei para te provocar.

(A diferença entre amor e paixão
é que amor não
faz a gente sair por aí,
comprando lingerie
– isto não é invenção minha,
é citação;
já nem lembro onde li.)

Mulheres sábias usam só uma gotinha
de essência, atrás da orelha.
Eu, que não sou sábia, não consigo:
uso uma gota entre os seios
e outra gota no umbigo.
E se pretendo partir para o ataque,
prefiro pôr atrás da orelha
uma gota de conhaque
Pedro Domecq.

Mas nessa noite, não: usei Bulgari Black,
um vidro inteiro,
num ato de exagero,
para acabar com isto de uma vez,
nunca mais sentir seu cheiro.

Metódica e tranqüila como uma suicida,
massageei primeiro
os pés, pernas, joelhos,
longamente.

A mulher do espelho
me olhava com censura.
Julguei detectar uns laivos de loucura
nos seus olhos vermelhos.
Mas eu, que sou sensata, madura, equilibrada,
quando percebo seus lábios cheios de perguntas
do outro lado da lâmina de vidro,
viro de costas para ela,
não lhe explico nada.

Passo o perfume nas juntas:
dedos, pulsos, cotovelos;
derramo meio frasco nos cabelos
e por fim, acabo com essa história:
despejo sobre os ombros, a garganta,
todo o restante,
como quem dispara um tiro de pistola.

Dormi assim, alucinada de perfume.
Impressionante
o que faz o ciúme.

Enviado pelo Luiz Alvarenga - Blog do Alvarenga  - http://legalvarenga.blogspot.com/